Guillermo Masedo
Las ideas no son más que látigos, obsesiones instaladas en nuestros sueños que nos obligan a deambular en espiral en busca de algo para nosotros desconocido. La exposición que presento en la galería Annta para abril del 2007 es parte de un proceso en el que me veo sumergido desde hace ya un par de años; en la búsqueda de una ciudad que aparece cuando cierro los ojos, en una ciudad que se presenta ante mí cuando no viajo la idea del no-lugar, del lugar de tránsito como elemento esencial en el desarrollo de nuestros recuerdos, de la memoria alojada en esquinas de ciudades que no llegamos a recordar nunca, adquiere tal plasticidad que la labor de investigación podría durar una eternidad.
La pintura es un problema lingüístico, sólo eso intento traducir. Convertir las ciudades que veo en productos de mi imaginación -el inverso de cualquier proceso creativo-, en ciudades por las que caminar en mis noches de insomnio.
La pobreza, la decadencia y la devastación de algunos de sus barrios son heridas abiertas, cicatrices de un enorme poder de cautivación - el momento de mayor belleza para cualquier objeto se produce justo en el preciso instante después de perderse el equilibrio, cuando la retina aún mantiene el recuerdo de la imagen intacta-, hendiduras donde la luz es irreal, donde las personas han desparecido y el escenario se presenta ante nosotros sin ninguna posibilidad para la escapada en lo que pinto – sobre todo en las imágenes bélicas - no existe ningún tipo de idea social o política (un alma humana vale más que mil ciudades en guerra); simplemente pretendo extraer el valor de la catástrofe que todos llevamos dentro sin personalizarla ni localizarla en ninguna época o territorio, el profundo encanto que posee aquello que se encuentra en pleno proceso de demolición, la melancolía ante el paso del tiempo, la nostalgia frente a un pasado que aparece en los momentos de mayor desesperanza, cuando un extraño, recostado en nuestros sueños, nos avisa sonriendo de que nos acabamos de quedar huérfanos.
Ciudades Huerfanas I